10 feb

Asturias por Cepesma

Publicado por Cepesma

Carta de Víctor M. Vázquez, Numerario del Real Instituto de Estudios Asturianos

La destrucción del Museo del Calamar Gigante de Luarca

El pasado fin de semana, la mar embravecida se llevó la mayor parte de la colección de cefalópodos, que la Coordinadora para el Estudio de las Especies Marinas custodiaba en el llamado Museo del Calamar Gigante, ubicado en el muelle de Luarca. No era la primera vez que el fuerte oleaje del Cantábrico avisaba de que no se andaba con bromas; a poco más de tres meses de su inauguración, en noviembre de 2010, el agua había hecho de las suyas destrozando la planta baja.

Aquellos días, a la pregunta “¿y ahora qué?”, de un amigo común, Luis Laria de la Maza, gerente y alma máter de la mencionada entidad, y desde hace muchos años gran animador de la sociedad valdesana, contestó con un lacónico: “¡De cosas peores hemos salido!” Por eso, cuando escuché en los medios de comunicación sus primeras declaraciones pesimistas sobre el futuro de la Cepesma, verdaderamente me alarmé y me estremecí.

Pero, antes de continuar, permítame el lector volver un momento atrás, al inicio de este texto. Indudablemente, los daños materiales producidos en todo el litoral asturiano durante estos días han sido muy cuantiosos, algunos incluso impensables, como la fractura del puerto de Cudillero y otros más previsibles como inundación de locales, hundimientos de embarcaciones, pérdida de la arena en algunas playas, etcétera; pero afortunadamente no hubo que lamentar desgracias personales; para todo lo material hay solución, aunque requiera mucho gasto público que ha de ser detraído de otras inversiones, algunas muy necesarias en momentos de verdadera penuria económica.

Por ello, me siento legitimado a hablar de lo acontecido en Luarca, comenzando por mis motivos de alarma. Luis Laria es un verdadero amigo; parragués de origen, recaló en Luarca y desde hace más de veinte años ha dedicado su vida a la defensa de la mar. Recuerdo aún aquellos pasillos y aulas del Colegio Padre Galo lleno de bulliciosos niños que visitaban las primeras colecciones que la Cepesma exponía; el traslado de todo ello a la zona alta de la villa, a las dependencias y jardines del albergue juvenil, a la hégira por almacenes municipales de los que vale más no acordarse y por fin a la inauguración del Museo del Calamar Gigante en donde hoy, tres años y medio después, pueden verse sus ruinas.

Todo este itinerario tan resumido, estuvo acompañado de varias ediciones de la concesión del galardón “Delfines de Oro”, un gran despliegue de actividad del centro de recuperación de fauna instalado en La Mata, germen de lo que hoy es el Parque de la Vida (con planetario y observatorio astronómico, entre otras muchas cosas), numerosas intervenciones de rescate de cetáceos y focas heridos, recogida de peces extraños y de calamares gigantes, cursos, conferencias, exposiciones, programas de radio y televisión, obtención de numerosos galardones y un gran etcétera de otras actividades en las que Luis, hombre emprendedor, extravertido, gran comunicador, y persona desprendida y optimista donde las haya, siempre exhibió una gran sonrisa bajo una mirada traviesa.

Su última creación, aunque sus ideas fluyen a mayor velocidad que la de la luz y supongo que ya andará en otras, han sido las dos ediciones de las jornadas científico-culturales y gastronómicas de los cefalópodos, en las que participaron prácticamente todos los hosteleros de Luarca, y cuya parte científica contó con el respaldo del doctor Ángel Guerra Sierra, profesor de Investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en el Instituto de Investigaciones Marinas de Vigo, y verdadero apoyo de la Cepesma, y de Luis Laria por supuesto, en todas sus actividades.

Gracias al trabajo conjunto de ambos, en el Museo de Historia Natural de Washington, propiedad de la Smithsonian Institution, que es visitado por una media de siete millones de personas al año, ocupando el espacio central del llamado “Hall de los océanos”, se puede admirar una hembra de calamar gigante (Architeuthis dux), en cuya vitrina hay una placa que agradece la cesión a la Cepesma de Luarca; no lejos de ella, un macho de la misma especie, cuya fotografía sirve de reclamo del Museo en los alrededores de éste, posee una placa similar. Aún recuerdo mi orgullo patrio cuando estuve allí.

¿Cómo es posible que una institución tan prestigiosa y uno de los museos de Ciencias más importantes de la Tierra se hayan interesado por los calamares gigantes de Luarca? Muy sencillo: la colección de la Cepesma era, sin duda, la mejor del mundo, tanto por número de ejemplares como por su estado de conservación. Por ello, lo que se ha llevado la mar el pasado domingo es, sencillamente, irrecuperable; de ahí mi alarma y estremecimiento inicial.

Sin embargo, como no podía ser de otra manera, con el paso de los días el discurso de Laria comenzó a tomar un tono esperanzador volviendo a hablar de futuro. La visita del presidente del Principado, Javier Fernández, y su mensaje realista de apoyo a la reconstrucción del Museo, con los cambios necesarios que Luis venía reclamando desde el día en que se inició la obra, constituyó el último espaldarazo, pues muchas personas e instituciones ya le veníamos pidiendo que no arrojara la toalla. Haciendo un paréntesis, aún recuerdo cuando -hace ya tres años- la sociedad luarquesa promovió la candidatura de la Cepesma al galardón al Pueblo Ejemplar de Asturias que otorga la Fundación Príncipe de Asturias, fueron centenares las entidades que firmaron su apoyo; lástima que no hubiera podido ser.

Pues bien, ahora, la Cofradía de San Timoteo ha iniciado una cuestación para que la Cepesma no desaparezca y pueda volver a recomponer en la medida de lo posible los contenidos expositivos de la colección de cefalópodos, con ejemplares que no estaban expuestos y con otros que se puedan ir incorporando con el paso del tiempo. Otras iniciativas similares empiezan a tomar cuerpo y la dotación de créditos extraordinarios del Gobierno del Principado abre la vía para que Luarca, que se lo merece, vuelva a disponer de un equipamiento único en el mundo, que ya es seña de identidad de todo nuestro occidente costero y orgullo de todos los asturianos de bien. Desde esta modesta tribuna me sumo a la solicitud de apoyo para tan generosa organización y vuelvo a recordar el incipiente movimiento valdesano de adoptar como vecino a Luis Laria de la Maza por su bonhomía.


Deja un comentario




No se publicará



Teléfonos

+34 689.57.07.08

Dirección

Paseo del Muelle 25
33700-Luarca

Localización Cepesma

Contacto




Campos obligatorios.


Su mensaje ha sido enviado. Puede cerrar esta ventana.

Cerrar Contacto