12 mar

Hola a todos VII

Publicado por Cepesma

Jajajaja, si veis la pinta del especialista en vacas, marchar con la ropa de Luis, las mangas de la camisa haciendo desaparecer las manos, los pantalones doblados treinta centímetros para no caer pisándolos y un jersey que le quedaba como una tienda de campaña….ufffff…. Ah y la mirada que me echó al pasar por delante del ventanal.

Hoy está lloviendo a cántaros, en ocasiones parece que estoy en el mar de tanta agua que cae, dicen que han bajado las temperaturas pero yo ni me entero, tengo un abrigo estupendo con mi capa de grasa, hace unos cuantos días sería imposible sentirme así, porque fijaros que las dos primeras semanas las he pasado con calefacción y veintidós grados de temperatura.

Recuerdo los primeros baños en esta piscina, no duraban 5 minutos y salía tiritando, estaba como una birria, enjuto, enclenque y parecía más un perro galgo que una foca, claro, así hacían conmigo lo que querían, que si pincharme, que si sondas ….papillas, pastillas y yo sumiso sin rechistar.

Ahora que estoy con la moral alta, después de la lección que les di a éstos, intentare contaros algo más de aquellos tristes días que deje a medias ayer, lo haré hasta que el nudo en la garganta y las lagrimas me lo permitan….

Mientras dejaba atrás a Blas sin ni siquiera acariciarle los bigotes, sin poder desearle lo mejor, sin decir ni adiós se me venía el mundo encima, era cruel lo que nos ocurría, miré detenidamente todo a mí alrededor, intuyendo que sería la última vez, cada roca …cada piedra…el poco hielo que quedaba, el rincón donde nací y donde mi madre me refugiaba de la ventisca fría, me sentí muy mal, dejando atrás todo aquello que había sido mi vida, los pocos días vividos.

Quedaban atrás también algunos que aún no había tenido tiempo de hacerlos amigos, y me sentí como errático a pesar de todo, a pesar de estar acompañado por Pin, Nin, Lilí, mi madre y unos cuantos adultos más.

Recorrimos una extensa zona de hielos evitando las rocas sin meternos en el agua para evitar en lo posible impregnarnos con aquel asqueroso y repudiante galipote, sin saber hasta donde era necesario seguir arrastrando nuestros cuerpos sin poder entrar al mar.

Ya sabéis que nosotros, somos toscos y torpes fuera del agua y nos cansamos mucho, hubo un tiempo, hace millones de años que vivíamos en tierra, también los delfines aunque os parezca extraño, hace unos sesenta millones de años, vivían siempre en tierra, por los prados y se escondían en los bosques, corriendo como si fueran cualquier animal carnívoro de los que hoy veis en tierra, nuestra evolución fue posterior, éramos animales bastante parecidos a las nutrias de hoy en día, aunque mucho más grandes.

Sin saber porqué, en una época bastante compleja y fría preferíamos aguas dulces, lagos y ríos, pero decidimos adentrarnos al mar porque estas aguas no se congelaban y podíamos alimentarnos todo el año, así fuimos acortando las patas, transformándolas en aletas y un cuerpo fusiforme con el que nadamos como los peces.

Yo ya estaba agotado, arrastrando la barriga y dolorido del contacto con el suelo, hasta que alguien dijo que parecía que el agua de la zona estaba mejor, más limpia y entonces pudimos meternos por el agua para seguir nuestro viaje sin rumbo.

Pasaron dos noches y dos días y no nos dejaron quedarnos en sitio alguno, solo parábamos a flotar en la superficie del mar para descansar hasta que llegamos a una zona con un acantilado enorme, donde decidieron los mayores salir para quedarse un tiempo.

Era necesario conocer los alrededores, estar protegidos de los osos polares y tenía que haber pescado para poder subsistir.

Parecía buen sitio,… dijeron los más expertos así que por fin al menos descansaríamos los pequeños unos días.

Mi madre no paraba de olisquearlo todo, quería estar segura de que a través del viento no notaria el olor de los osos cerca, pasábamos la mayor parte del tiempo en el agua y cada vez era más reacia a que yo mamase, parecía obligarme a cazar constantemente y por lo visto a Pin le ocurría lo mismo, su madre tenía ya poca leche.

Queríamos recordar cuantos días teníamos y aun no pasábamos de los veintitantos, quizás treinta como mucho, se acercaba, decía Nin,… el destete y era necesario que fuéramos capaces de alimentarnos por nosotros mismos, …claro ahora entendía yo porque nuestras madres no salían del agua.

La verdad es que estábamos obligados a aprender pronto, sino perderíamos mucha grasa y lo pasaríamos muy mal, así que nos lo tomamos en serio y comenzamos a copiar todo lo que veíamos hacer a los mayores, cualquiera no,.. con el hambre que pasábamos.

Yo …cada poco intentaba sacarle a mamá la poca leche que aun tenia.. pero no me daba ni para un diente..jooooooo y seguro que le hacía daño, porque se apartaba de mi a los primeros chupetones.

Entre el hambre y las ganas de comer…. Menudo lio, con el poco arte que poníamos, la poca experiencia o…diría ninguna, solo pescábamos algo en zonas poco profundas, en el fondo…entre las rocas o en la arena donde los cangrejos , los lenguados, algún calamar despistado y los temidos pulpos vivían, en mar abierto donde había más peces no éramos capaces de atraparlos, pero sí nuestras madres que en ocasiones nos los daban, como los ricos bacalaos.

Ahora os dejo, que me traen el pescado fresco, éste me cuesta mucho menos pescarlo, kilo y medio cada comida,..sin tener que preocuparme por nada; son caballas, ricas en grasas que hacen que engorde diariamente casi un kilo.

Mañana contare algo más, ya queda poco para deciros adiós…

Playu

Continuará


Deja un comentario




No se publicará



Teléfonos

+34 689.57.07.08

Dirección

Paseo del Muelle 25
33700-Luarca

Localización Cepesma

Contacto




Campos obligatorios.


Su mensaje ha sido enviado. Puede cerrar esta ventana.

Cerrar Contacto